Hoy tuve la oportunidad de comprobar la habitual hospitalidad que los gallegos tienen hacía quienes visitan sus casas. Fuí con mi padre y mis hijos a comprar orujo (aguardiente para los gallegos), en total 18 litros a 800 pesetas (aquí calculan algunas cosas aún en pesetas).
Después de llenar las garrafas con el orujo, el vendedor (taxista por cierto) nos empezo a sacar jamón, lacón, pero de verdad, ¿que significa de verdad? Pués que era de un cerdo que el mismo mató, y ha estado curando en su propia bodega. Luego nos saco un vino tinto, pero no un vino tinto cualquiera, sino uno realizado con sus propias uvas y en plan casero, yo que no soy vinero
realmente goze tomando ese baso de buen vino de pueblo gallego. Las uvas eran de la zona cercana a Valdeorras (denominación de origen).
Después de probar esas cosas, realmente entiendes como la gente de aquí vive muchisimos más años que los de ciudad, esta claro, la alimentación no tiene nada que ver, ni el aire, ni el agua, ni nada.
Por cierto, al final cogio una calculadora para dividir las 18 x 800 pesetas en euros
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© Carlos Blanco